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Obregón 286

Por: Fernando Terán

#DesdeLaTrinchera

Obregón 286

            El 19 de Septiembre es sin duda una fecha que representa amargos momentos para los mexicanos, son 33 años de un recuerdo que revivió con enorme intensidad hace un año y para colmo de nuestros males en la misma fecha. Momentos de angustia se vivieron hace exactamente un año, horror tan solo imaginar las fatídicas muertes que ese escenario mostraba, dolor de una herida sin cerrar desde 1985, una herida de 7.1 en escala de Richter, y de pronto héroes sin capa empezaron a salir, historias desgarradoras se empezaban a escribir.

Una de ellas, quizá poco conocida de entre el alboroto que el terremoto representaba; es también una historia que se escribió justo en uno de los edificios que colapsó; Obregón 286 y es que en el momento que conocí la historia no pude evitar llorar (Ya verás porque te lo digo mi queridx lectorx), y compartirla con el mayor respeto que lo merece; se trata de la caótica despedida que tuvo como protagonistas a dos hombres que hasta ese momento eran pareja.

Adrián y Darío son los nombres de nuestros protagonistas, el primero (Adrián) resultó ser víctima mortal del sismo, Darío el que con esperanza no se despegó del lugar hasta que su enamorado apareciera de entre los escombros vivo. En los relatos encontrados por un servidor, Darío relata que su pareja tenía apenas 3 semanas de haber ingresado a trabajar a ese edificio; “Se fue contento” aseguraba en su entrevista.

Tras una larga espera, con la incertidumbre de saber si su amado saldría o no vivo, él no dejaba de esperarlo, sin dormir, porque si se dormía y Adrián salía ¿Cómo lo iba a recibir?. Fue hasta después de una semana, cuando por azares del destino; Darío decide despegarse un rato del lugar en el que se encuentra su pareja, aún en calidad de desaparecido; con el fin de arreglarse porque presentía que ya había llegado la hora.

 “Hoy va a salir y quiero que me vea bien, sino no me va a reconocer. Quiero que siempre vea que estuve al pie del cañón”.-Aseguraba Darío

 

Y así fue, ese mismo día recibió la llamada donde le notificarían que Adrián habría sido encontrado ya sin vida.

Tras la muerte de un ser querido nada es igual, no puedo imaginar cómo se siente perder a alguien con quien esperabas compartir el resto de tus días, (aunque literal así lo fue) duele supongo que mucho pero mucho más; así mismo lo confirma Darío en su entrevista, de ahí la razón por la que me tocó tanto ésta historia, con una frase que la siento con desolación, con ese dolor que trasmite: “Saber que ya no va a estar. Ver su sonrisa, su mensaje al final del día. No podíamos estar separados”.

Casos como el de ellos hubo muchos, personas que con angustia esperaban a obtener noticias de sus familiares y amigos. Hoy lanzo un abrazo a todos los que perdieron a algún ser querido en tan fatídico día. Pensar en un 19 de Septiembre, al menos a un servidor le causa un nudo inexplicable en la garganta.

Es de esas fechas que uno no quisiera que llegaran, pero a la vez es una prueba más de que para ayudar, para salvar vidas no importa nada y es justo donde me detengo a pensar ¿Por qué el  mexicano no es así siempre? Apostaría por que alguien me desmintiera de esto, acaso ¿Alguien tomó en cuenta si la persona que estaba ahí entre los escombros era rica? ¿Pobre? ¿Solterx? ¿Casadx? ¿Alguien tomo en cuenta si era gay? ¿Heterosexual? ¿Transexual? ¿Bisexual? ¿Queer? NO, supongo que no.

Lo que pasó sirvió para demostrar que; al menos en la tragedia el mexicano es solidario, lo importante en esos momentos era salvar vidas y hacer menos pesada la labor para rescatistas nacionales e internacionales, el mexicano no se las pensó ni tantito para levantar el puño y pedir silencio para escuchar al menos un sonido de esperanza, sin importar nada y sin esperar recibir recompensa alguna a cambio. Un abrazo a Darío por demostrar que el amor lo puede todo y porque un abrazo siempre reconforta se conozca o no a la persona

A un año de la tragedia, la herida para muchos aún continúa abierta. Déjame tus comentarios aquí debajo, comparte si te ha gustado el texto y por supuesto no olvides seguirme en mis redes sociales.

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