Close

Cambio de vida

Cambio de vida

#DesdeLaTrinchera

Por: @fercho_teran

Quienes me siguen a través de redes sociales se habrán dado cuenta del proceso de duelo por el cual atravieso en estos momentos, han sido días difíciles, días en lo que las muestras de cariño de mucho de ustedes, no paran, lo cual se agradece.

La muerte de un ser cercano es muy duro, cuesta de pronto entender que esa persona ya no está, pero es necesario hacerse a la idea, es necesario entender que la vida continua a pesar de todo y contra todo. Es necesario porque no solo es nuestra pérdida, es también la perdida de los que conocieron a esa persona y debemos de sobreponernos para reconfortar a los que nos rodean. Si hay algo a lo que le teme un servidor es sin duda la muerte, en varias ocasiones me he soñado así, muerto en medio de mi funeral, es algo que no quiero pero que sin duda llegará.

El duelo es irremediablemente un esfuerzo mental y emocional muy fuerte, es por un lado una paz, una tranquilidad de que la persona que se ha marchado está ahora en un lugar mejor (o bueno al menos así nos lo han hecho creer por muchísimo tiempo) y por otro lado esa sensación de coraje, de impotencia… “¿Por qué ella? ¿Por qué él?”

Cuando se trata de muertes por cuestiones de salud es un jalón de orejas, un momento de reflexión, es pararse a pensar “¿Qué vida estoy llevando?”, “¿Qué estoy haciendo con mi salud?”, “¿Me estoy cuidando?”. Eso me pregunté antes de que todo esto que hoy vivo sucediera; fue en diciembre pasado que empecé a notar que algo en mí no andaba bien, una pancita “chelera” se comenzaba a formar, empecé a batallar para entrar en algunas prendas (Y eso que soy delgado; ectomorfo le dicen), fui la sensación en la cena de navidad y ni se diga en la de año nuevo… “¿Otro platito?”, suena gracioso y de verdad lo fue, pero te cae el veinte de que debes hacer algo por ti.

Después de graduarme e ingresar al plano laboral tenía una vida activa, porque de ello se trataba mi trabajo; pronto encontré otro lugar como crecimiento profesional y fue ahí donde me volví sedentario y ello conlleva a estar por horas sentado frente al computador. Cuando veo que empiezo a “engordar” pero no de forma uniforme y que sólo era mi panza, comencé a buscar alternativas que me pudieran ayudar en ello por iniciativa propia, claro está y sobre todo por salud, en eso si quiero ser muy puntual, no por seguir la “moda fitnes”.

Detrás de ese miedo (si es que así se le puede llamar) o preocupación hay un trasfondo, algo que me hizo darme cuenta de que la vida que llevaba no es la adecuada para un joven de mi edad, lo que les cuento tiene relación con el que un servidor ha denominado como “el asesino silencioso”…la diabetes.

Mi abuela paterna (A quien en Facebook conocen como #MiGuerreraIncansable) pasó por eso y hoy está en un lugar mejor, descansando por fin de ese mal. Aunque era yo un niño, me tocó ver parte de ese duro proceso, pronto supe que por ser familia también corremos el riesgo de “heredar” ese padecimiento (Porque no es hereditario pero si se puede ser propenso, ¡bah! Larga historia). Ante este escenario, mi panza, el riesgo de llegar a ser diagnosticado con diabetes, mi sedentarismo y por ende la usencia de una actividad física diaria; pues no tuve de otra más que comenzar a hacer algo por mí.

Así que me puse a investigar sitios que me dieran la oportunidad de mejorar mi condición física, aquella que perdí hace alrededor de 3 o 5 años, vi gimnasios y los horarios no se adecuaban a mí, hasta que finalmente di con el spinning, me puse a indagar al respecto y como me gusta la bicicleta (Hace años no me subo a una, más que la bajo techo recientemente) dije: “Pues va, lo intento”. Y así fue, en marzo entré a clase y desde ahí comencé a notar cambios que aunque pequeños son…representan algo finalmente.

Recuerdo que a la semana me pesé y la báscula marcaba lo que yo ya estaba acostumbrado a ver 55kg. (Bajísimo para alguien de mi edad y estatura) al mes lo volví a hacer y lejos de ver un descenso en mi peso; fue todo lo contrario, ¡Subí! Ahora peso 63 kilitos y es lo mejor de lo mejor, aún falta un poco pero ahí la llevo. Mis piernas (a las que de burla mi familia y yo llamábamos “carrizos”) poco a poco han tomado forma y de paso la pompi (Golos@s).

Ahora los pantalones talla 28 que me quedaban flojitos, hoy día ya los empiezo a “llenar” (Lo que implica que debo comprar otros más grandes porque el crecimiento no va a parar). Sigo alimentándome bien, porque aunque delgado siempre he sido, no me he escapado de los típicos comentarios como: “come más, estás bien flaquito, te vas a desaparecer del mapa”. Lo que no saben es que me alimento bastante bien.

Al ingresar a hacer ésta disciplina me topé con un sinfín de opiniones al respecto, muchas de ellas de apoyo, otras que demuestran que aún prevalece el machismo en nuestra sociedad, por ejemplo: “Eso es para mujeres”, “A los hombres que hacen spinning, ¿Cuándo les baja la regla?”, “Deberías buscar algo más rudo, algo para hombres” y ¿Sabes qué? ¡Me valió madres! Porque en ningún lado está escrito, no hay una regla o estatuto que indique que deporte o que disciplina es para hombres y cual para mujeres…¡Igualdad señores!¡Igualdad!

Es por salud; insisto, no es para demostrar, si se es muy macho por la disciplina que realizas, o por ver que tanto aguantas haciendo cierto deporte o si aguantas una rutina de gimnasio. Cuando entré a esta clase era el único varón que la tomaba (al menos en ese grupo), hoy día eventualmente a ese mismo grupo acude uno que otro señor a tomar la sesión, debo admitir que eso me hace feliz porque marca una diferencia.

¡Hasta pronto! No olvides seguirme en mis redes sociales.

“El ejercicio no sólo transforma tu cuerpo, cambia tu mente, tu actitud y tu humor”

Anónimo

 

Compartir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *