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Cuidado con las granadas…

Cuidado con las granadas…cuando las madres atacan.

Por: Rolando Salas Salas

 

Toda acción tiene su reacción, por esa misma razón el día en que decidimos contar la verdadera persona que somos millones de preguntas llegan a la mente de nuestras madres, los miedos comienzan a invadir sus mentes y las ideas van formando opiniones en la mayoría de las ocasiones muy erróneas de lo que es ser homosexual.

Preguntas como, ¿Es verdad?, ¿Has intentado estar con chicas?, ¿No estas confundido, ¿Te vestirás de mujer?, ¿Por qué me pasa a mí?, ¿Yo tendré la culpa?, ¿Te hicieron daño o violo alguien de pequeño?, ¿Qué va a decir la gente?, entre muchas otras les aseguro que formaron parte de las palabras que nos expresaron nuestras madres en un primero momento de nuestra etapa de salir del closet.

Hablar con tu mamá es complicado y más cuando tienes que hacerlo en un tema que está causando un conflicto y cambiando en muchas ocasiones la estabilidad familiar, adicionando que es un tema de índole sexual. Por esta misma razón pondré un breve listado de acciones para tratar y trabajar los tabúes y miedos que se nos puedan presentar en el camino:

1.- No imponer, sino dialogar: La parte más importante para lograr grandes cosas siempre será la comunicación constante, en mi caso lo aprendí a ensayo y error, ya que cuando le dije a mi familia que era homosexual quise poner mis reglas e imponer mi estilo de vida, queriendo que aceptaran a mi pareja, que entrara a mi casa, entre otras cosas, debemos estar conscientes de que es un proceso y que debemos de ir paso a paso.

2.- Catedra de la comunidad LGBTTTIQ: Una de las preguntas que mi madre hizo rápidamente fue si en algún momento me gustaría vestirme de mujer, raídamente conteste que no en mi caso pero que le explicaría a detalle mi condición de homosexual. Como educador de profesión me di a la tarea de poner a las manos de mis padres las diferentes expresiones sexuales y el estilo de vida que en mi caso pretendía vivir, sabemos que es complicado al inicio hablar sobre ello, pero es mejor que las preguntas se hagan, aunque la pena nos amedrente un rato a tener ideas erróneas de lo que nuestros padres esperen de nosotros.

3.- Miedo a las enfermedades: El miedo más grande de una madre es ver a su hijo mal, recuerdo días después de contarles a mis padres una platica entre ellos donde mencionaban que los gays eran muy “Promiscuos” y que contraían una gran cantidad de enfermedades, con pena y a la vez garbo y valentía defendí y puse en contraposición su postura mencionando los millones de métodos de prevención y que dependía en realidad de una buena educación el que su hijo fuera lo suficientemente precavido o respetable de su propio cuerpo. Es decir que el ser homosexual no indica que perderán sus valores morales, no se transformarán en pervertidos, ni perderán sus valores familiares.

4.- No hay vuelta atrás: Aclaremos el punto de que no es gripe, no dormiré un día y al siguiente seré otro, los padres por mucho tiempo tienen la esperanza de que sea un error lo que sentimos, y es normal, muchos tienen en mente un plan de vida diferente que se borra en un instante, deseaban vernos casados, con hijos y nuestras bellas esposas. Es ahí donde debemos de darnos a la tarea que todo eso puede pasar desde una mirada muy diferente y trabajar para lograrlo, mencionando que podemos casarnos, que igual podemos tener hijos y vivir una vida tan normal como cualquier persona.

5.- El respeto se gana: Sabemos bien que el apoyo incondicional de nuestros padres es un escudo enorme ante el que dirán de las personas, las acciones que la comunidad realiza mientras tengan un cimiento llamado familia que acepte la vida tal como es hará que por lo menos un gran grupo de personas que viven a su alrededor vaya viendo con naturalidad la homosexualidad, y en el momento que puedan estar en una experiencia similar hacer que el proceso sea más fácil tanto para ellos como padres.

Tal vez son algunas de las muchas situaciones por las que pasamos de inicio, pero debemos hacer ver a nuestros padres que, si podemos siempre mantener el respeto y amor a pesar de las circunstancias, nuestra acción será reciproca. Y en nosotros esta el brindar las herramientas y los medios para que la incertidumbre no sea una barrera para tener una buena relación familiar.

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